122 años formando generaciones: el Colegio Nuestra Señora de Luján celebra su historia.
El 1 de marzo de 1904 abrió sus puertas el Colegio Nuestra Señora de Luján, convirtiéndose en el primer colegio de los Hermanos Maristas en la Argentina. Con apenas 32 alumnos y funcionando en el edificio del Descanso de Peregrinos, comenzó una misión educativa inspirada en el espíritu de Marcelino Champagnat, cuyo carisma sigue vigente más de un siglo después.
La historia se remonta al 25 de septiembre de 1903, cuando el primer grupo de Hermanos Maristas arribó al Puerto de Buenos Aires, convocado por los Padres Lazaristas de la Basílica de Luján, con la misión de educar a niños y jóvenes de la zona. En 1904 iniciaron las clases en condiciones precarias, pero con una fuerte convicción formativa y religiosa.
El 20 de julio de 1906, hermanos y alumnos se trasladaron al actual edificio —aún en construcción— ubicado a orillas del río Luján. Dos años más tarde, en 1908, se inauguró el emblemático puente de hierro que conecta el colegio con la comunidad, símbolo de integración y pertenencia.
En sus inicios, la institución estaba destinada exclusivamente a varones, bajo la modalidad de pupilos, medios pupilos y externos. Su propuesta educativa respondía a las demandas de la época: educación básica de calidad y sólida formación religiosa en los niveles primario y secundario.
En 1925, la escuela primaria se incorporó al Consejo General de Educación de la Provincia de Buenos Aires, y en 1928 lo hizo el nivel secundario. En 1973 se abrió el jardín de infantes con sala de 5 años y, en 1983, el colegio se convirtió en una institución mixta, cerrando la etapa del pupilaje y ampliando su horizonte educativo.
Hoy, el Colegio Nuestra Señora de Luján cuenta con una matrícula de 1.642 alumnos y un equipo de aproximadamente 120 personas entre docentes, directivos, coordinadores, auxiliares y personal de maestranza. A la propuesta académica se suman diversas escuelas deportivas y espacios comunitarios que fortalecen el espíritu de familia marista.
Desde Luján, cuna de la educación bonaerense, el carisma marista —centrado en la educación integral, la fe y el compromiso comunitario— echó raíces y se proyectó al resto del país. A 122 años de su fundación, la obra iniciada en 1904 continúa formando generaciones con la misma pasión y espíritu de servicio que le dieron origen.
